¿Necesita “moderarse” Compromís?

El pasado viernes, la edición valenciana de  El País publicó un interesante artículo de Jorge Galindo sobre el papel de los distintos partidos valencianos durante y tras la ola de incendios que han azotado nuestro territorio. Podríamos resumirlo en dos conclusiones. La primera es que Compromís se ha erigido una vez más como principal partido de la oposición frente a la inacción (o al menos, a la percepción de inacción) del PSOE valenciano. La segunda es que esto aleja la posibilidad de cambio político ya que:

“(…) el [modelo] de la oposición [que compite por gobernar la Comunidad Valenciana] está liderado por un partido que no se encuentra donde está el votante medio, sino en dos extremos: el económico y el identitario-nacional”.

En este artículo pretendo matizar esta afirmación, dejando de lado la primera conclusión en la que concuerdo bastante.

Antes que nada, hay que explicar para los que no están familiarizados con la terminología que la expresión del votante mediano nace de una teoría racionalista del voto según la cual los ciudadanos, atendiendo al posicionamiento de los partidos en distintos temas (issues), son capaces de situarlos en una escala de izquierda a derecha. Además, ellos mismos, según sus propias opiniones sobre los distintos temas, son capaces de situarse en esa escala. La decisión del voto se toma, pues, buscando minimizar la distancia entre el posicionamiento personal y el posicionamiento del partido elegido (en la que se conoce como teoría espacial del voto). Así una persona que se sitúa en la casilla 4, votará al partido más cercano a esa casilla. Esto sería el eje económico del que habla Jorge (aunque hay que señalar que su naturaleza va más allá de posicionamientos económicos ya que cada cual entiende la izquierda y la derecha según sus propias valoraciones, económicas, de valores, etc.).

En algunos sistemas o subsistemas políticos entra en juego un segundo eje de competición. En estos territorios el votante ya no solo se sitúa a él mismo y a los diferentes partidos en el eje izquierda-derecha sinó que también se sitúa en el eje identitario o territorial. Hablamos de territorios como Catalunya, Euskadi, Quebec o Escocia. En Euskadi, por ejemplo, un votante de derechas que se define identitariamente como únicamente vasco, puede dudar entre votar al PNV o a la izquierda Abertzale, en vez de dudar entre votar al PNV o al PP (que sería lo lógico si solo atendiésemos al eje izquierda-derecha). En estos casos depende del peso que tenga cada eje para el votante.

Pues bien, la hipótesis de Jorge Galindo es que el cambio político se aleja cuando la oposición la lidera un partido que no podrá rentabilizar electoralmente su liderazgo porque se encuentra lejos del votante medio tanto en el eje ideológico (por estar escorado muy a la izquierda) como en el eje identitario (por estar escorado hacia posiciones demasiado “valencianistas” –lo que algunos definirían como “nacionalistas”-).

Comencemos por el primer eje. Tomando los datos del post-electoral del CIS de las elecciones autonómicas de 2011 (con todas las implicaciones de margen de error que conlleva sobretodo cuando se cruzan distintas variables).

¿Dónde se sitúa el elector valenciano?

En la encuesta que vamos a utilizar la media ideológica de los valencianos con derecho a voto se sitúa en un 5,10 (en una escala de 1=izquierda 10=derecha). Es decir, el posible votante medio valenciano se sitúa en una posición de centro, ligeramente inclinado hacia la izquierda (recordando que el punto medio de la escala está en 5,5 y no en 5). Ahora bien, si atendemos a la participación electoral, es una constante que los electores que se sitúan en las posiciones más “centradas” tienen una participación relativa inferior al resto de votantes en otras posiciones ideológicas. En este caso la media de los electores que afirmó haber votado está en un 84%, siendo inferior a esta únicamente los electores que se sitúan en las casillas 5-6 y de forma más notoria en los que no se situan en dicha escala (NS/NC). Por lo tanto el elector real o más probable quizás esté situado en una posición ligeramente más hacia la izquierda. Como tampoco tiene demasiada importancia daremos por bueno que tenemos un votante medio que se sitúa en la casilla de 5,10.

¿Donde sitúan los valencianos a los distintos partidos?

Como vemos, si nos atenemos al posicionamiento del elector medio, el que se encuentra más cercano a la media es UPyD, seguido del PSOE, después de Compromís, y finalmente EUPV y PP se encuentran en las posiciones más alejadas. Como primer dato, vemos como Compromís tampoco es situado en una posición extremadamente izquierdista. Más a la izquierda del PSOE, sí, pero bastante más cercano al PSOE que a EUPV. Evidentemente aplicar aquí la teoría del voto espacial no tiene ningún sentido si atendemos a los resultados electorales, porque estamos hablando de medias. Es probable que los votantes de izquierdas valoren al PP muy escorado a la derecha, cuando la opinión de estos votantes tampoco es que le importe mucho al PP para obtener un resultado electoral que le permita gobernar. Por eso es más útil la siguiente pregunta: 

¿Dónde sitúan los votantes al partido al que han votado en las autonómicas de 2011 y donde se sitúan a ellos mismos?

Aquí ya encontramos algo que tiene más sentido. El votante del PSOE y del PP sitúa su partido más a la derecha que su propia ubicación personal, mientras que los de EUPV y Compromís los sitúan más a la izquierda de sus posiciones (de manera más pronunciada en el caso de EUPV).  Aún así, en la hipótesis de Jorge no se trata de que Compromís se quede con el mismo resultado electoral, sinó de que crezca pero sin poder aportar los suficientes votos para romper la mayoría absoluta del PP por su posicionamiento ideológico lejano del votante medio. Por eso hay que ir más allá de su electorado de 2011:

¿Dónde sitúan los electores de los diferentes partidos a Compromís? 

De estos datos podemos extraer dos conclusiones. La primera es que el votante medio del PSOE sitúa como más cercano a Compromís a su posición que el votante de EUPV. Además, el votante medio del PSOE sitúa a EUPV en una posición bastante más alejada (2,27). Por lo tanto, Compromís tiene, en principio, un posicionamiento que no lo invalida para obtener el voto de centro-izquierda. La segunda es que el votante medio del PP sitúa a Compromís en una posición (3,32) bastante cercana a dónde sitúan al PSOE (3,50). Esto tampoco validaría la hipótesis de que el ascenso de Compromís tendría un efecto más movilizador para el electorado de derechas que un ascenso del PSOE.

Por lo tanto, hasta aquí, aunque Compromís se encuentra más alejado del votante medio que el PSOE, no podemos decir que se encuentre en una posición extrema del eje ideológico para su electorado potencial (PSOE) o relevante (PP).

 

¿Qué pasa con el eje nacional/identitario/territorial ?

Lamentablemente no hay datos recientes (o almenos no los he encontrado) del CIS sobre cómo posicionan los electores a los diferentes partidos en cuanto identidad territorial. Lo que sí que podemos encontrar es el posicionamiento de los ciudadanos según su identidad.

Utilizando tanto las variables ideológicas como identitarias tenemos el siguiente “mapa” del electorado valenciano:

 Como vemos, en cuestiones identitarias el electorado valenciano se sitúa mayoritariamente en posicionamientos duales (tan valenciano como español), y los posicionamientos predominantemente españoles (más español que valenciano y únicamente español) tienen una mayor importancia que los predominantemente valencianos (más valenciano que español y únicamente español).

¿De dónde saca el voto Compromís?

Como se puede observar, si bien es cierto que los resultados más importantes de Compromís los obtiene en posiciones extremas en el eje ideológico y identitario/nacional (posiciones poco pobladas como hemos visto en el gráfico anterior), no se puede obviar que cuenta con una importante penetración en cuadrantes donde se concentra la mayor parte del electorado valenciano, como es el centro-izquierda dual.

Esto explica que si nos fijamos en el peso de cada cuadrante en el voto total de Compromís obtengamos lo siguiente:

Por lo tanto, sí, Compromís parte de un “campamento base” situado en un cuadrante poco poblado del electorado valenciano. Ahora bien, el PP también tiene un nucleo duro de votantes situados en la derecha más extrema. Y eso no es ningún obstáculo, en principio, para poder penetrar en otros segmentos de la población, como bien ha hecho el Partido Popular y como empezó a hacer Compromís en 2011. Si no fuera así, la mayor parte del voto de Compromís no provendría del centro-izquierda dual porque tendría “vetado” el acceso a ese segmento.

¿Realmente votamos así?

Hasta aquí hemos asumido que la gente realmente vota basándose en la distancia ideológica e identitaria que los separa de los partidos. ¿Pero es realmente así? El comportamiento electoral es complejo, y en él intervienen muchos factores. Los que hemos visto hasta ahora tienen su importancia, pero también existen otros (valoración de líderes, valoración de la gestión realizada, o la contaminación de la política española en la arena autonómica) que no hemos entrado a analizar.

Incluso, algunos autores defienden que el razonamiento ante una decisión política es profundamente emocional y ligado a la identidad personal, lo que chocaría con los fundamentos de la teoría racional del voto.

Por otro lado, es más que dudoso que el eje territorial sea realmente un eje de competición hoy en día en la política valenciana. Algún día quizás lo fue en su variante blaverismo-catalanismo (que bien podía ser una expresión identitaria del eje izquierda-derecha).

Hoy en día, encuentro más poderoso un posible eje: regeneracionismo/novedad vs institucionalización/antiguo que el identitario. En este nuevo eje Compromís compite con UPyD. Si atendemos a discursos, propuestas, posicionamientos, queda bien claro que Compromís quiere competir en este eje, y no en el territorial. Y hace bien, siempre que mantenga satisfecho a su núcleo de votantes más duro, que es a la vez el más valencianista.

Concluyendo…

No creo que pueda sostenerse, a partir de los datos, que Compromís se encuentre en una posición tan extrema en el mapa ideológico-identitario como sostiene Jorge en su artículo.

Quizás el problema de Compromís sea que llegado el momento de competir en unas elecciones, si las encuestas apuntan a que posiblemente tenga un papel importante en la gobernabilidad, sean atacados por falta de claridad en políticas propuestas o su inexperiencia en la gestión. En cuanto a lo primero, hay que señalar que las propuestas a estas alturas de la legislatura, no suelen tener una gran cobertura mediática como para llegar al grueso de la población, aunque quizás sí que sea uno de los potenciales puntos débiles en un futuro próximo.

En cuanto a la inexperiencia, hoy en día parece ser más un punto a favor que en contra.

El fracàs de Compromís

Si fem cas del que s’ha pogut llegir en part de la premsa valenciana després de les eleccions generals, està clar que el resultat de la Coalició Compromís ha sigut un gran fracàs. De fet, no han faltat les extrapolacions —amb gràfiques incloses— que dibuixen unes Corts Valencianes sense la presència de Morera, Oltra i companyia. Alguns “opinadors” fins i tot parlen de la bombolla punxada de Compromís i qualifiquen d’efímer l’èxit de maig.

No serà este un article massa llarg, perquè no calen grans estudis per a rebatre estes afirmacions. Amb l’historial electoral del valencianisme progressista i contextualitzant el cas de Compromís amb altres partits d’àmbit no estatal, en tindrem prou.

Comencem, doncs, amb la història electoral UPV-BLOC-COMPROMÍS.

Com es pot observar, el resultat en nombre de vots de les eleccions generals de 2011 és superior al registrat en qualsevol elecció autonòmica anterior a 2011. El percentatge de fidelització representa quina part del vot autonòmic (des del punt de vista agregat, no individual dels votants) s’ha mantingut en les eleccions generals posteriors més pròximes. En estes eleccions, Compromís ha aconseguit mantindre un 70% del vot, superant el 69% de 1986 i amb una base de vot de més de 100.000 vots més que en els anys 80.

Però ¿per què, amb una major participació, un partit com Compromís (o BLOC o UPV) no aconsegueix fidelitzar el seu vot autonòmic? Perquè en un sistema polític com l’espanyol, amb diversos àmbits electorals (local, autonòmic, estatal i europeu), és lògic que els electors voten de manera diferent, afavorint en les eleccions estatals a partits d’àmbit espanyol. Està profundament estudiat el cas català, en què CiU aconsegueix uns millors resultats en les autonòmiques que en les generals. El PSC en canvi, en les eleccions autonòmiques pateix dos efectes: l’abstenció de bona part del seu electorat de les generals i el conegut com a “vot dual” (electors que voten PSC-PSOE en les generals i CiU en les autonòmiques).

De fet, si comparem l’índex de fidelitatzació de la mitjana de vot de UPV-Bloc-Compromís amb el de la resta de partits d’àmbit no estatal, podem observar com en tots els casos ens trobem amb percentatges inferiors a 100%.

Compromís, també en estes eleccions, ha aconseguit un gran èxit: aconseguir representació en el Congrés dels diputats per primera vegada, fidelitzar el 70% del seu electorat, i aconseguir el seu millor resultat a excepció de les últimes autonòmiques. Els comentaris periodístics semblen obviar el context i la naturalesa dels partits, que condicionen en gran mesura el comportament electoral dels seus electors.

Amb estes dades, la realitat és que Compromís va ser un dels grans triomfadors de la nit electoral valenciana del 20-N, superat únicament per l’èxit d’UPyD.

Ara bé, els èxits electorals sempre són provisionals, i per a consolidar-los en el temps, Compromís té un gran repte: adequar la seua organització a la seua nova realitat, i el seu missatge al nou context polític després del 20-N. Però, de tot això, ja en parlarem en una altra ocasió.

[F. Nexe] ¿On tenim el cap quan votem?

[Publicat originalment a la Fundació Nexe]

Fa uns dies, analitzant l’enquesta postelectoral del CIS de les eleccions autonòmiques, em va cridar l’atenció una dada: només un 50,1% dels valencians afirmen haver pres la seua decisió de vot (o de no vot) centrant-se en els temes valencians.

En principi fou sorpresa, però prompte es va convertir en preocupació. Tots sabem que en una democràcia com la nostra, el moment de les eleccions és també el moment en què els ciutadans fem balanç dels nostres governants i representants, i els premiem o castiguem segons ho hagen fet. Un dels avantatges de la democràcia com a sistema és eixe: els polítics ho intentaran fer bé perquè tenen un electorat expectant que pot fer-los fora cada cert temps.

Però, ¿i si els ciutadans no veuen les eleccions com un moment per a jutjar els seus polítics? Això és el que ha fet vora la meitat dels electors valencians.

Una vegada constatat que és una xifra preocupant, cal veure si és un cas únic a l’Estat. El mite de l’anormalitat valenciana ens convida a pensar que sí, però són les dades les que tenen la resposta:

Com podem observar, només cinc Comunitats Autònomes es troben amb un nivell de “vot de temàtica pròpia” inferior al valencià mentre que altres set estan per davant en este índex. Ens situem, per tant, en la zona mitja de la “classificació”.

Si ens parem a mirar en quins territoris es troben a una banda i a l’altra de la taula és inevitable pensar en la identitat com un factor evident. Navarra, Astúries, Canàries o les Illes no són Madrid, la Rioja o les Castelles.

Per a comprovar esta hipòtesi, analitzem amb un gràfic de dispersió els diferents territoris en funció de dos variables: la temàtica del vot i el sentiment de pertinença. Com que la pregunta sobre els temes del vot es va realitzar també el 2007, he utilitzat una mitjana per a evitar factors més conjunturals (com per exemple, la irrupció en Astúries del partit d’Álvarez Cascos, etc.).

Amb una mostra tan xicoteta ens trobem amb una correlació gens negligible. I si apliquem el sentit comú, és evident: en els territoris on el sentiment identitari local és més fort, és més probable que els ciutadans voten centrant-se en temes propis.

Dit això, ¿és anormal que tants valencians voten pensant en temes de política espanyola en unes eleccions que decideixen les màximes institucions d’autogovern? No ho és. Quant a sentiment identitari els valencians estem més a prop d’Extremadura o Cantàbria que de Navarra o Canàries. Es tracta d’una realitat objectiva que confirmen tots els estudis sociològics.

En el cas valencià predomina la coneguda com a “identitat dual”. Això vol dir que una gran majoria se senten tan espanyols com valencians. El que no vol dir això, però, és que que les dos identitats estiguen al mateix nivell. Si ho preguntem pel carrer una gran majoria ho tindria clar: l’una és nacional i l’altra regional. És a dir, una és la principal i l’altra és secundària o accessòria. Esta jerarquia identitària, relega la “valencianitat” a àmbits folklòrics mentre que el debat polític, els grans temes i qüestions continuen tenint el seu centre de gravetat en altres nivells.

Normalment, el discurs favorable a una major autonomia es queda en la reivindicació de més competències, major finançament o institucions preeminents. Però després de veure dades com les del postelectoral del CIS, una pregunta sura en l’ambient: ¿Ens serveixen unes institucions pròpies i potents sense una societat amb capacitat de controlar-les democràticament?

Post-electoral CIS: uns apunts i algunes sorpreses

Després d’unes eleccions sempre existeix la temptació d’interpretar el vot de l’electorat: polítics, periodistes, politòlegs –entre d’altres- ho fan de diferents maneres, amb diferents graus de cautela i amb diferents nivells de rigor. Per això, quan es fa pública l’enquesta post-electoral del CIS, sembla que tot estiga dit i analitzat. Però les dades són les dades. De vegades confirmen el que suposàvem, de vegades ho contradiuen i de vegades no ho deixen gens clar.

Per tant, i a falta de les dades en brut i tenint en compte els marges d’error quan fem encreuaments,  ¿Què –i què no- ens diuen les dades del post-electoral del CIS sobre les eleccions valencianes?

1) Els joves voten a l’esquerra?

Se sol assumir que el vot de les forces situades en l’àmbit de l’esquerra prové majoritàriament dels segments més joves de la societat. Tot i que això pot ser cert en moltes ocasions, no ho és en el cas de les últimes eleccions valencianes, segons les dades del CIS.

 

Com podem observar, el  domini popular és més fort tant en els segments de menor edat i d’edat més avançada, mentres que en les franges adultes de 35 a 55, els partits d’esquerres es mostren més competitius. A banda d’esta dada, el PSOE hauria de preocupar-se per la feblesa que demostra en els segments d’edat inferior als 44 anys, i que en alguns casos és aprofitada pel PP, i en altres, pels partits més menuts.

 2) El pes d’Internet va per barris

Un altre dels temes sobre els quals s’ha comentat molt és el pes d’internet en estes eleccions. Sense dubte, són les primeres eleccions amb una presència molt important de les xarxes socials, i alguns partits van apostar fort per la seua presència en eixe àmbit.

 

En este cas, les dades poden confirmar les suposicions que ens feiem: internet  té una major importància per als partits menuts i una importància més relativa per als més grans. Per què? Segurament n’hi haja un component d’edat (l’edat mitjana de l’electorat de PP i PSOE és major).

Siga com siga, el que està clar és que per alguns partits és molt important una presència activa en les xarxes. Una dada que pot “gelar” un poc l’entusiasme és que la major part dels que van seguir la campanya per internet ho van fer a través dels portals de mitjans de comunicació (diaris, ràdio) i només entre un 20% i un 36% a través de pàgines dels partits, de moviments cívics, blogs o fòrums de discussió.

Així i tot, la importància d’internet no és tant la quantitat de gent a la qual s’arriba sinó la capacitat d’interactuar amb ells, de conversar, de reclutar voluntaris o de recaptar fons (esta possibilitat molt poc aprofitada en el nostre territori).

3) Quina pregunta van contestar els electors?

Durant la campanya, estava prou clar que mentre PP i EU eixien beneficiats d’un vot en clau estatal, PSOE i Compromís ho feien si els votants ho feien en clau valenciana. Perquè? Perquè l’economia i Zapatero podíen suposar –i de fet, van suposar- un llast insuperable per al PSOE valencià i un gran avantatge per al PP, que hauria deixat arrere la baixa valoració de Camps. Esquerra Unida apostava per una marca forta a nivell estatal i Compromís per un interessant treball a l’oposició a Les Corts.

A quins temes van donar prioritat els electors a l’hora de decidir el seu vot?

 

A la gràfica observem com la meitat dels votants ho van fer prioritzant els temes valencians, mentre que l’altre meitat van tindre en consideració –en major o menor mesura- la situació espanyola.

Per partits, PP, PSOE, EU i –fins i tot- UPyD tenen uns valors molt propers a la mitjana. L’únic que es desvia considerablement és el votant de Compromís que –com era previsible- s’hauria centrat més en els temes valencians.

 4) Quan van decidir el seu vot?

Una altra dada interessant és quan van decidir el seu vot els electors dels diferents partits. Així, podem saber quina porció del vot està decidit amb molta antelació i quina es decideix durant la campanya o a última hora.

Ací, novament, trobem diferents realitats depenent del partit del qual parlem. PSOE i PP van tindre –segons estes dades un vot decidit abans de la campanya proper al 80%. El gruix del seu votant ja ho tenia clar arribats a eixa data. En UPyD i Compromís, les marques “més noves”, en canvi, vora la meitat del seu vot es va decidir durant la campanya electoral (Esquerra Unida es troba a mig camí entre els dos extrems).

A partir d’estes dades, podem recordar la polèmica pels resultats del pre-electoral del CIS. Enric Morera, síndic de Compromís, va demanar la compareixença del seu director a Les Corts i va acusar el centre de manipular les dades. Si el treball de camp de les enquestes del CIS es fan prou abans del començament de la campanya: quin nivell de vot tindria Compromís en eixos moments? Segurament, prou inferior al que finalment van traure. Esta dada, acompanyat del marge d’error de la mostra, explicaria perfectament per què deixaven fora a Compromís amb un 2,7% d’estimació.

5) Valoració de candidats

Cada volta és més important el pes dels candidats en les eleccions. L’afebliment de la identificació partidista, la “presidencialització” de les campanyes, l’enfocament personalista que en fan els mitjans de comunicació: tot contribueix a que a l’hora de votar es tinga cada vegada més en compte el “candidat”. Per això analitzar la valoració dels candidats per part dels electors dels diferents partits pot resultar de gran utilitat per a entendre un poc més el que ha passat en unes eleccions.

Anem a pams. La línia negra amb els quadrats representa el % de ciutadans que coneixen als diferents candidats. D’entrada podem observar tres situacions: els coneguts per una ampla majoria (més del 90%): Zapatero, Rajoy i Camps. Per altra els pocs coneguts per la població en general, amb un grau de coneixement inferior al 30%: Marga Sanz i Enric Morera. I per últim, Jorge Alarte, qui supera per poc la barrera del 50%.

La barra blava ens indica la mitjana en la valoració que li dona la societat en el seu conjunt als diferents partits polítics. Sol ser la informació que ix en els mitjans de comunicació però realment dona poca informació interessant, només destacar que cap d’ells arriba a l’aprovat i que Zapatero s’afona per baix del 3.

La barra roja ja ens dona informació més útil: la valoració que cada electorat (segons el record de vot en les autonòmiques d’enguany) dona al seu candidat -o al seu “cap” de partit a Madrid en el cas de Zapatero i Rajoy-. Com veiem, l’electorat més entusiasta amb el seu candidat és el popular que puntuava Francisco Camps per damunt, fins i tot, de Mariano Rajoy. Esta situació es repeteix si en lloc de prendre com a referència l’electorat de cada partit en les autonòmiques de 2011 (C=6,85 i R=6,68), en prenem l’electorat de les generals de 2008 (C=6,74 i R=6,64). Per tant, quan parlàvem de la reducció de la valoració de Camps, no varem tindre en compte que dins del seu electorat el suport total es mantenia intacte. Tot i que l’electorat popular també reconeixia cert desgast en atributs com ara l’honradesa o l’eficàcia, no bastava per afectar la seua valoració general.

En el cas dels votants socialistes sí que es dona una paradoxa. Si ens fixem en les barres roges, és a dir, en el votant socialista de 2011, Jorge Alarte té, fins i tot, una valoració inferior que Zapatero (5,54 i 5,64 respectivament). En canvi, sí ens fixem en l’electorat socialista de 2008, que representa també part del vot que van perdre els socialistes el 22M, la situació és diferent: Alarte supera a Zapatero (5,05 i 4,74).  A falta d’una anàlisi més exhaustiva, tot sembla indicar que el gran handicap del PSOE en estes eleccions va ser la baixa valoració de Zapatero. L’única manera de frenar la fugida de vots era comptar amb un candidat ben valorat, i Alarte estava lluny de poder representar eixe paper. El PSOE no comptava ni amb una marca ni amb un candidat ben valorats per a fer front a estes eleccions.

En el cas d’Enric Morera té una bona valoració. Hauria sigut interessant comptar amb les dades de Mònica Oltra. La valoració de Marga Sanz és superior a la d’Alarte però està clar que el vot d’IU va ser sobretot un vot de marca.

Evidentment, a l’estudi se li pot traure molt més de suc. I quan estiguen disponibles els fitxers de dades, encara més! Però de moment, no volia deixar passar més temps sense fer un primer repàs d’algunes qüestions que m’han cridat l’atenció.

[ F. Nexe ] De Múrcia a Galícia, passant per Compromís

Les eleccions valencianes s’han resolt amb sorpresa. En els últims anys, tot semblava indicar que la relació de forces en les Corts prendria forma murciana. És a dir, un PP sense sostre, ben a prop del 60%, un PSOE cada vegada més lluny del seu competidor, i una IU complementària a la pujada o baixada conjuntural dels socialistes.

Però el 22-M, ja des de les primeres hores de votació, les filtracions de les enquestes israelites (les realitzades a peu d’urna) dibuixaven un escenari ben diferent que s’acabaria confirmant amb l’escrutini oficial: un Partit Popular desgastat, un PSOE afonat, i un Compromís que no només superava el 5% sinó que esdevenia la tercera força política, superava a Esquerra Unida i entrava amb un gran resultat a l’Ajuntament de València de la mà de Joan Ribó.

[Continuar llegint en la Fundació Nexe]

Fent Balanç

[Article publicat a Valenciavota.com ]

Ja ha passat el 22-M i és el moment de fer un primer balanç de la campanya i els resultats de cada partit o coalició.

Però abans que res, cal parlar de la participació. Tot i que la percepció generalitzada era que baixaria, finalment ha sigut lleugerament superior a la de 2007. Haurà tingut alguna incidència el protagonisme mediàtic de les acampades i del moviment 15-M? En qualsevol cas, la difícil estimació de la participació continuarà sent el punt feble dels estudis demoscòpics i el gran mal de cap dels analistes.

Comencem doncs este repàs sobre els diferents partits amb el guanyador, el Partit Popular. “Victòria històrica” “Camps arrasa” deien els presentadors de l’especial informatiu de Canal 9 en les seues primeres valoracions sobre els resultats que anaven coneixent-se. El Partit Popular tindrà un problema si s’acaba creient eixe discurs excessivament triomfalista. El PP ha vist reduït el seu suport electoral del 52,17% al 48,53%. Vora quatre punts que suposen una pèrdua de 70.000 vots en un context espanyol de gran marea popular.

Com ja apuntàvem, Camps no és el candidat de 2007: durant estos quatre anys, ha patit un desgast significatiu en la seua valoració i en els seus atributs com a President (en especial, l’eficàcia i l’honradesa). El comodí popular, Rita Barbera també ha patit un cert desgast perdent 30.000 vots i un regidor a València (tot i que des de Canal 9 sostenien que l’alcaldessa havia “redoblat i reforçat” la seua majoria absoluta). Afronten una legislatura complicada: un president desgastat, algunes decisions judicials pendents que poden afectar a bona part del partit i la pèrdua del recurs reivindicatiu si Rajoy guanya les generals de 2012. Així i tot, de moment, el Partit Popular manté una sòlida majoria absoluta a Les Corts, guanya pes territorial amb ajuntaments històricament socialistes com ara el de Gandia o Elx, i sempre pot obrir, des de la comoditat del poder, un procés successori per afrontar les eleccions de 2015 amb una cara nova.

El PSOE valencià, per la seua banda, no pot fer cap tipus de lectura positiva d’estes eleccions. Amb una marca que restava, i sense candidats que pogueren compensar (com varem tractar en PSOE: Ni marca ni candidats), es deixen pel camí 154.000 vots i se situen en un 27,50% davant el 34,26% de fa quatre anys a més de cedir al PP places tradicionalment socialistes i perdre quatre regidors a València i sis a Alacant. De moment, els dirigents socialistes apunten a la crisi econòmica com a argument estrela per a justificar la desfeta. Ningú dubta que Alarte ho tenia complicat, però tant l’estratègia com la campanya socialistes no han fet sinó afegir dificultats al context desfavorable per a qualsevol candidatura del puny i la rosa arreu de l’estat. El canvi de candidats a València i Alacant, la feblesa de la imatge del propi Alarte, els girs i incoherències en algunes postures polítiques, una certa divisió interna, i la manca d’un projecte diferenciat per al context valencians són factors que depenien –en part o totalment- de Blanqueries.

Molt diferent serà la valoració que faran a les seus dels diferents partits que integren la Coalició Compromís, la gran vencedora –i la gran sorpresa- de les eleccions: entrada a les Corts superant el 7%, irrupció a l’Ajuntament de València amb 3 regidors i uns resultats municipals molt bons. En les dos setmanes de campanya van saber connectar amb el seu relat de legislatura. A més, este relat connectava molt bé amb el moviment de fons de les acampades 15-M i la demanda d’una política diferent i més propera. Es podria dir que en la política valenciana, la cara de la indignació durant els últims quatre anys ha sigut Mònica Oltra. Quan el seu últim video penjat al Youtube, en el qual apareixia amb una samarreta reivindicativa a Canal 9, arribava a les 100.000 visites en només dos díes, alguna cosa s’intuïa. Clar que podrien haver patit l’efecte “bombolla d’internet” (quan la realitat offline és molt diferent de la que es viu a la xarxa) però no ha sigut així. Amb una presència activa a les xarxes socials –obra en bona part de joves de la coalició com Pere Fuset-, aconseguien finalment traspassar la limitada cobertura dels mitjans de comunicació tradicionals. També comptaven amb un punt de partida sòlid: l’extensa presència territorial del BLOC. A partir d’ara els queda el repte de consolidar-se més enllà de la conjuntura actual, que els ha sigut ben favorable: evitar que es produïsquen desajustos dins de la coalició i saber interpretar els diferents moments polítics que viurem esta legislatura. En les generals de 2012, tindran una primera prova de foc, en unes eleccions gens favorables per a opcions d’àmbit estrictament valencià.

Finalment Esquerra Unida, que, a falta de visibilitat durant la legislatura passada, confiava la seua sort a una marca potent a nivell estatal, finalment s’ha quedat més a prop del 5% que del seu “competidor” Compromís. Així i tot, entren en els Ajuntaments de València, Alacant i Castelló. S’enfronten al repte de disputar espai amb un Compromís que pren velocitat després del triomf electoral, i una certa associació de la marca a la “vella política”.

Això sí, amb quatre grups parlamentaris en Les Corts, allunyat el fantasma del bipartidisme a les principals ciutats, els valencians tenim per davant quatre anys polítics ben interessants!

Compromís recupera el seu relat

[Article publicat a Valenciavota.com ]

Em van sorprendre molt els vídeos de pre-campanya de Compromís. Em van sorprendre perquè tot i ser d’una gran qualitat tècnica (l’edició i producció són molt bones), el contingut et deixava simplement indiferent.

Són cinc vídeos que ens mostren diferents propostes concretes: des de donar suport a les bandes de música, fins estendre l’educació infantil o millorar la mobilitat urbana. Una mena de catàleg de serveis que proposa Compromís però que ho podria proposar qualsevol altre partit. No genera, per tant, cap contrast amb la resta de formacions. Per altra banda, es busca un vot temàtic amb temes amb poca capacitat de mobilització. Clar que n’hi ha moltes persones que poden veure amb simpatia eixes propostes: membres de bandes de música, mares i pares amb fills menuts, persones en situació de dependència, etc.. però el marge real de Compromís per a aplicar estes mesures és inexistent (algunes d’elles, no depenen ni tan sols de Les Corts).

Alguna cosa pareguda els ha passat amb el slogan de (pre)campanya: “Som com tu”. Ens falta saber com som nosaltres per a saber com són ells, però en cap moment ens ho han dit. De vegades, els partits s’obliden que el lema és el colofó de la campanya, i que ha de condensar el missatge que vols transmetre: no és una peça aïllada ni una decisió independent de la planificació de campanya.

Totes estes coses em va sorprendre especialment perquè Compromís ho té prou fàcil en esta campanya. Després de tot el que ha passat en esta legislatura, la coalició té un relat potent que pot comunicar: un grup xicotet que ha plantat cara al PP mentre PSOE i EU passaven desapercebuts. Eixe és realment el valor de la marca Compromís, representat per l’èxit de les intervencions parlamentàries de Mònica Oltra que han rebut un gran volum de visites en Youtube.

Per això, l’spot que s’està emetent en les televisions em sembla molt encertat, perquè resumeix el relat de la legislatura.

“Posa’t la samarreta” com a símbol de la legislatura i com a invitació per a significar-se i “plantar cara”. I és que en 30 segons no podem esperar que ens convencen amb propostes, sinó que capten la nostra atenció i que ens desperten alguna emoció.

Camps i Camps

En la campanya de 2007, un Camps molt ben valorat es va enfrontar a Joan Ignasi Pla per la presidència de la Generalitat. Després d’haver-se desmarcat Zaplana, i d’haver vençut als seguidors del seu predecessor en una particular lluita interna, Camps disposava d’una bona imatge entre l’electorat. Era un actiu en campanya que permetia sumar més enllà de les sigles del PP a banda de no mobilitzar els socialistes.

La situació a dia de hui no és la mateixa. Fa uns dies, El Mundo destacava a Camps com el President pitjor valorat de totes les Comunitats Autònomes, tot i que la gestió del seu govern no era la pitjor valorada de totes. A més, dels sis pitjor valorats, és l’únic que porta les sigles del Partit Popular.

Font: El Mundo 29/04/2011

Que en l’estimació de vot el PP no haja patit cap desgast no vol dir que els valencians siguen indiferents a tot el que ha succeït en esta legislatura. Ho podem comprovar si comparem la valoració de camps per atributs de 2005 i 2010.

% mostren suma d’opcions “Molt” i “Prou” a la pregunta: “¿Podría decirme en qué medida posee Francisco Camps las siguientes cualidades?”

Com podem observar en 2005 (la línia roja), el candidat Camps tenia una valoració més que acceptable en tots els atributs: era un candidat equilibrat que la majoria de ciutadans veia com a molt o prou honrat, intel•ligent, eficaç, prudent, simpàtic i experimentat. En 2010 (línia blava), s’observa un dibuix ben diferent. Un candidat descompensat i amb un desgast important sobretot en l’atribut d’honradesa però també en eficàcia o prudència.

Podria ser que siga un efecte centrat en els votants dels partits de l’oposició, però si fem una anàlisi per record de vot en els atributs d’Honradesa i Eficàcia, per exemple, veiem com una part dels votants del PP també han castigat el President.

Variació en les diferents opcions entre 2005 i 2010 segons record de vot

Segurament estes són les dades que van dur al PSOE valencià a llançar una campanya radiofònica tant sobre els casos de presumpta corrupció (el leiv motiv de l’oposició socialista) com sobre la falta de pagament als proveïdors de la Generalitat. L’objectiu: desmobilitzar els votants del PP crítics amb Camps.

[ Esta campanya mereix un comentari a banda. Primer perquè podria haver suposat la transició cap a un nou missatge del PSOE centrat en la falta d’eficàcia de Camps i no en els “escàndols”. Segon, perquè el PSOE la va introduir només en les cadenes del grup PRISA deixant coixa l’estratègia comunicativa. I per últim perquè va ser suspesa al cap d’uns dies a petició del Consell Valencià. Tot i que el PSOE va denunciar la persecució, la denuncia es basa en una nova llei estatal votada pel mateix PSOE! ]

Tornant al tema, queda clar que Camps sí que ha patit un desgast important esta legislatura. Que és un candidat menys atractiu que fa quatre anys. I que en els últims anys ha tingut més punts febles que el de l’honradesa, els quals, segons apunten les enquestes, l’oposició, especialment el PSOE, no ha sabut explotar.

PSOE: Ni marca ni candidats

[ Publicat originalment en Valenciavota.com ]

Jorge Alarte, candidat del PSPV-PSOE, és conegut per menys del 50% dels electors

Ja hem comentat que esta campanya –com qualsevol altra- serà una lluita per la pregunta. Entre uns que volen que el votant pense en la situació espanyola, en Zapatero i la crisi; i altres que volen que l’elector vote en clau valenciana, sobre els casos de corrupció o les dificultats de gestió del govern valencià.

El PSOE es qui lidera este segon grup. Saben que ho tenen molt complicat. La crisi econòmica i les xifres de l’atur monopolitzen el debat al carrer i preocupen a centenars de milers de valencians. L’angoixa de no trobar faena, o la por a perdre-la està per damunt de tot. I tot això està associat indefugiblement a la marca PSOE. El discurs que els valencians tenim unes xifres d’atur encara pitjors que a la resta d’Espanya no cal·la ja que els ciutadans, de manera general, atribueixen la política macroeconòmica al govern central.

Davant este panorama, es pot entendre que el PSPV-PSOE haja buscat el desgast directe de Camps. Calia posar l’atenció de la gent en el que passa a València i no a Madrid. De fet, és de lògica que si no tens una marca potent, has de fer una campanya de candidat. El candidat, pot desmarcar-se de la imatge del partit i anar més enllà del seu espai electoral estricte. Vist així, començar desgastant al contrincant podia semblar una bona idea. Però alguna cosa no ha funcionat, realment el PSOE té un candidat alternatiu a Camps?

Per a la meitat dels valencians no. Alarte és conegut per menys del 50% dels votants (en general, s’espera que un candidat ha de superar el 90% de coneixement per a ser competitiu). A més, este desconeixement està més accentuat en sectors clau per als socialistes: els joves i les dones. És d’esperar que este grau de coneixement puge estes setmanes –i ho farà- però serà tard. La fase d’aconseguir notorietat ja ha passat i ara s’haurien de centrar en explicar perquè Alarte és diferent a Camps. Realment, podrien haver fet molt més per a pujar la notorietat del candidat. No ho van fer en el seu moment i han arribat a una situació en que fins i tot accepten portar a Alarte de contertulià a La Noria, compartint taula amb una diputada rasa del PP. S’entén en el context i amb les xifres de coneixement d’Alarte.

Els socialistes ben poden tirar-li la culpa a Canal 9. Poden dir que Camps mai s’ha posat al mateix nivell que Alarte. Fins i tot, poden lamentar-se que tot el protagonisme haja sigut d’Àngel Luna, davant l’absència en Les Corts de Jorge Alarte.

Però fins i tot acceptant tots els seus arguments respecte a Alarte, allà on el PP no pot influir és en les llistes municipals del PSOE. A les dos principals ciutats valencianes (la capital i Alacant) el PSOE ha canviat els seus candidats. Etelvina Andreu i Carmen Alborch, dos candidates amb un nivell de coneixement alt i bona valoració, no repetiran. En el cas de la Ciutat de València, el nou alcaldable Joan Calabuig, passa totalment desapercebut per al 95% de l’electorat (segons un estudi citat per l’ABC).

Després de pensar sobre tot açò, se’m plantegen unes quantes preguntes ¿Per què van centrar l’atenció en la política parlamentària on Jorge Alarte no està present? ¿Perquè no van apostar per una forta campanya de notorietat des d’un principi? ¿Per què han decidit no donar batalla amb candidats de pes en cap les dos ciutats més importants?

Resumint, usant un símil amb el foc, podem dir que en mig de l’incendi, el PSOE ha decidit desmuntar el seus possibles tallafocs. Així les flames populars poden avançar sense problema sobre un PSOE que la situació econòmica ha tornat en material combustible. D’esta manera, ho tindran molt complicat.